- Cada barrio tiene su 'templo' de este molusco.
- En Casa Diego, en Triana, gastan cada dÃa 5 ollas de 30 kilos.
«¡Niño, dame tres de caracoles! ¡Marchando dos de cabrillas!». El grito del camarero resuena de punta a punta de la ciudad. Llega el calor, anochece más tarde y los veladores se llenan de público. Imprescindible, una cerveza bien frÃa y una de caracoles.
Y es que estamos en plena temporada alta de este molusco que no aparece escrito en la carta, pero sà en las pizarras, dibujado de mil maneras.
En cada barrio, hay un ‘templo’ del caracol. En Triana es Casa Diego, que lleva 45 años sirviéndolos. «La mayorÃa de nuestros clientes viene por los caracoles». Aquà cada dÃa gastan unas cinco ollas de 30 kg de caracol.
«Llevan especias hechas y molidas en casa: guindilla, comino y cilantro. Pero su limpieza es la base esencial», dice José Antonio GarcÃa, el dueño. Dese prisa que los buenos duran poco.
Fuente: MARTA FRANCO. 07.05.2008 /20minutos

